Hitler sigue enfadado en el infierno.

ago
23

No podría mejorar las cosas aunque quisiera, así que sálvese quien pueda,

Yo seguiré escribiendo, al menos a mí me sirve para algo, pese a todo

Las cárceles seguirán llenas, las sirenas continuarán sonando, el desempleo subiendo,

El poder adquisitivo bajando, la cuenta corriente menguando mientras

Esperamos a la muerte, como una dosis de cordura a la locura de estar vivos.

Hitler sigue enfadado en el infierno, Walt Disney se ha descongelado

Y la ciudad grita desesperada en un sospechoso silencio que huele a resignación,

A miedo a que se nos arrebate lo poco que nos queda, continúan las guerras

De la droga y el petróleo, la sangre mezclada con tinta en los periódicos,

Continúan las reyertas callejeras, la violencia de género, el estúpido aunque

Eficaz zarpazo de la prensa rosa en la moralidad común, continúa el fútbol

Con su capacidad para unir a las masas, para acaparar todo el share televisivo

Una tarde de Domingo, menos mal que aún queda cerveza en la nevera, y un

Famélico conejo que sacar de la chistera en forma de poema o relato o mera

Forma de pasar el rato entre el vacío de uno mismo y el abismo de nada que

Se vislumbra al otro lado de la ventana impidiéndote escapar a otro sitio

Que no seas tú y tu Nueva Orleans particular, con todas esas tablas de madera

Flotando como palabras en el agua sucia de una tragedia, intentando agarrarlas

Para salir del paso, para obtener una bocanada más de aire que te permita seguir

Hacia delante, ¿pero a dónde?, ¿Todavía queda algún lugar que no haya sido mancillado

Por los ojos de los hombres? ¿Una selva virgen en la que abrirnos camino como

siempre, a machetazos? De lo que si estoy seguro, es que no se produce muy buena

Literatura, y eso es un síntoma inequívoco de que algo no anda bien en el mundo,

Proliferan los Bet-Sellers como bolsas de basura en los escaparates de las librerías,

Mientras los verdaderos alimentos para el alma se pudren en estanterías polvorientas,

Proliferan las desastradas procesiones a los contenedores, en una semana santa perpetua,

Los policías hablan sus lenguajes de goma de cincuenta centímetros, ves una pareja

De esos superhéroes clónicos uniformados cada cien metros, en el colegio fueron

Pateados en cada recreo, ahora con el beneplácito del estado se vengan de todo aquello

Y patean a su vez, los judíos hacen lo propio con los palestinos, lo mismo que a su vez

Les hicieron los alemanes a ellos solo que de una manera más encubierta y sutil,

La historia es cíclica, los antes vencedores son ahora vencidos y tanto si miras por

El retrovisor como por la luna delantera, ves la misma mierda de siempre manchando

Las aceras, el hombre sólo evoluciona hacia nuevas formas de violencia, de sadismo,

La industria farmacéutica inventa terribles pandemias con total ánimo de lucro,

La industria armamentística idea nuevas armas de destrucción masiva, de terror común,

El tiempo sigue su curso intensivo de años, meses, semanas, días, horas, minutos y

Segundos, el tiempo va haciéndote duro, insensible, va convirtiéndote en un hierro oxidado,

en un cuchillo romo que rebota en la carne en lugar de hundirse en ella y nada puedes

hacer si no apretar desesperado, cada vez más fuerte esperando ver brotar la sangre.

David Omsk 04-2010

Ángel de polvo

ago
19

videoarte, poesía audiovisual

Objetos

ago
5

O decirte, por ejemplo, el domingo es un demonio sucio caminando sobre un cielo de estrellas congeladas, a razón de ocho kilos menos cada dos semanas, con los huesos aletargados y el tuétano ardiendo, aún y cuando se encienden las farolas entre ventanas, perdiendo la respiración en cada humo, en cada fotografía hecha careta en el teatro del tiempo; seguir hablando sin hablar, golondrina de escarcha en el vaporoso devenir de un verano en el que las dunas de asfalto sudan su alquitrán.

La estupidez del ladrillo vetando paisajes en los que antes hozaba como una larva nictálope, decirte, deciros, ya sabes, que no todos somos iguales afortunadamente. Pese a todo creciendo igual a una serpiente en un agujero, ojala los ratones sean ellos, qué orgía de sangre y semen si todo estallara pronto, ahora que los meses son demasiado largos.

O proponerte la continuación de algo húmedo y cerrado en un sótano en el que se rancia el vino, contagiándote de mi hiperrealismo surrealista, sin más pistas que seguir que meros órganos, pedazos humeantes de cuerpos en las aceras en otra puta campaña estival de terror y miseria que nadie entiende, engordando el gasto social de un país ya de por sí esquilmado; quién pudiera, rodeado de volcanes como aquél chileno venerable, poder decirte, poder cantaros, “arder, huir, como un campanario en las manos de un loco”; quién pudiera pasar de largo, no mirar los ojos de los niños adheridos a los cristales de escaparates ostentosos, o simplemente, observarte entre murciélagos, rodeada de todas las vocales, con los cipreses a un lado y detrás la tapia que da a la luna, al esqueleto abyecto de un edificio, a la frenética danza de insectos, etc.

O por qué no hablarte de las quimeras, gotas de sangre en la espalda, en un sueño hace tiempo, una imagen onírica más vieja que nosotros, apuñalando incesante las venas henchidas de sirenas, de una añeja música etérea que adolece abandonada en la memoria de mi nombre, hecho de escombros, de verbos desahuciados, ya sin labios, escupiendo Napalm.

Hablarte de los corazones de columpio imbécil de los hombres, balanceándose vacíos en un parque sin niños. Susurrarte sin voz, todo manos y sexo urgente, a la deriva, en el océano de la existencia evitando sus márgenes fríos.

David Omsk 07-08.

Agarrado por los huevos

ago
5

No dormía, solo pensaba con los ojos cerrados, estirado en la cama demasiado pequeña, con los sobacos mojados de sudor, buscando imágenes en la oscuridad tras el telón de los párpados. Sólo había doscientas pesetas en mi cartera vieja, un carné de identidad arrugado al que se le levantaba el plástico y una tarjeta de la seguridad social manchada, con una raja en la parte de arriba. Me preguntaba en silencio cómo lo habían conseguido todos esos escritores, vivían en casas lujosas con vistas al mar, vendían miles de ejemplares de sus novelas, relatos o poemas, sin duda tenían estudios, habían hecho carreras, conocían a gente importante que les había abierto las puertas, cenaban en restaurantes caros, agua caliente, alcohol decente, mujeres guapas de piernas largas, buena publicidad para sus obras, cheques de seis cifras incluso antes de ponerse a escribir… Yo leía mucho, buscaba la fórmula del éxito en aquellas obras, pero no la encontraba, muchas me parecían una tarta de mierda con nata por encima y caviar y azúcar glasé. La mayoría de mis autores preferidos habían sido unos perdedores, borrachos, suicidas, neuróticos, enfermos, exiliados, eso sí, elogiados después de muertos. Yo no tenía ni siquiera el graduado escolar, me duchaba con agua fría e intentaba no tropezar con las baldosas amarillas, levantadas, que se movían como si estuvieran vivas.

Todo el mundo conocía a alguien que podría publicarme, prometían ayudarme a conseguirlo, pero eso nunca sucedía. No sabía escribir a máquina, ni siquiera poseía una, lo hacía a bolígrafo en cuadernos cuadriculados, poesía, relatos cortos… Mis lectores eran un puñado de amigos a los que les parecía bien mi visión del mundo. Una amiga, pintora, opinaba que yo era el mejor poeta de todos los tiempos; a mí también me parecían muy buenos sus cuadros, y no era cortesía. Esperábamos salir del agujero algún día mientras pasaba el tiempo y salían soles y lunas y días nublados. Yo no tenía trabajo aunque si muchos vicios, así que me duché y me fui a buscar algo, me tenían agarrado por los huevos, ellos habían ganado de momento.

David Omsk 07-01

Nadie

jul
29

Nadie con quien acabar la noche,

Nadie con quien compartir pasos

Descalzos, zozobrantes sobre la alfombra,

Ni la limosna de unas manos

Ni el glorioso sonido de una lata

De cerveza abierta a golpe de índice.

Nadie, solo el monstruo de uno mismo

Haciendo muecas monstruosas frente al espejo

Solo la noche como una vacía nevera abierta,

El tiempo detenido al otro lado de la ventana

El sonido perpetuo de los gorriones bajo el pecho,

Solo eso, sudando instantes como vidas

Girando inútiles bajo farolas en calles vacías.

Nadie que te encienda con sus reproches

Que te repruebe tu actitud suicida,

Sin embargo hay algo perenne en el abandono,

Algo que siempre está pese a que todo pasa

De largo después de mirar un rato a la jaula del mono,

Algo con nombre de mujer que huele a hombre solo,

Quizá esa arpía pugilística a la que algunos llaman poesía

Y no es más que necesidad fisiológica

Solo Tú y tus circunstancias de tinta en la página en blanco.

David Omsk 07- 2010

La primera

jul
26

Acariciando el clítoris de tu alma,
hasta que las estrellas de tu pelo
gritan mi nombre y llueven
espasmos azules de tus ojos,
observo cómo te conviertes
en serpiente de sábanas
mientras suenan campanas calientes,
y el rinoceronte de la noche
cae desmayado en baldosas etéreas,
y la luna es un espejo de suelo y distancia,
y crece mi arrogancia porque tu piel mengua
bajo el húmedo idioma de la lengua que te celebra.
Porque hay mucho que morder
y tan poco que decir,
hambre de ti sin apenas ruido,
sólo gotas saladas temblando
como labios urgentes,
sólo sonidos de turgencia y éxodo
perdidos en el cristal fragmentado
del silencio que resbala por tu piel extenuada
como un anuncio de sueño o suave brisa
en los párpados cerrados.
Pienso en cuanto he callado por conocerte,
y por hacerlo de nuevo,
volvería a esa oscura morada
de palabras sin nombre ni dueño,
en donde yacía apenas existiendo.
Eso ya no importa,
ahora todos los océanos de la sangre
vuelven a fluir con nuevos vértigos
sin atisbos de derrota.
Ahora las manos perseveran
y se diluyen en vastos horizontes de instinto
donde el tacto pelea con el tiempo,
resolviendo enigmas que sólo el azar conoce.

David Omsk 08-06

¿Qué coño estaís mirando?

jul
14

Me disfracé de poeta

Y acudí al evento,

Un estúpido local

Con fluorescentes

En el techo, un lugar

Terrible en el que morir

Sin barra a la vista

Solo sillas y aspirantes

A idiota esperando

Algo que colgar

En la red,

Pero el pescado

Ya estaba en mi nariz

Mucho antes

Y desde luego

Solo un imbécil

Mordería el anzuelo

De los elogios,

Eso era una de las

Pocas cosas malas

Que yo no era,

Así que cuando

Me quité la chistera

En lugar de palomas

O poemas volaron

Buitres leonados

Entraron entusiasmados

Y salieron con la noticia

De que Mickey Mouse

Y Klaus Kinski habían

Montado un bar

En Santa Mónica.

David Omsk 01-2010

Este tipo debe de estar muy mal.

jul
14

Ese tipo debe de estar muy mal,

Ha escrito cuatro poemas sin pestañear

Y el teclado todavía arde

Deberían de denunciarlo por

Algo, montar un cadalso y

Deshacerse de El públicamente.

¿Quién aguantaría otra ración

De su fiebre, del desacato

Del que hace gala?

Además va a acabar con

Toda la cerveza y con todas

Las cabezas, va a drogar

A la camarera, va a empezar

A destrozar cosas en cualquier

Momento como un gigante inepto.

Va ha hacernos vomitar con

Sus diatribas barrocas, a ponernos

Moscas en la sopa al descuido.

No veis que ha venido sonriente

A envenenarnos los oídos,

Que alguien haga algo,

Ese cabrón es un campo minado

Que tenemos que cruzar

Para volver a casa,

Que lo apuñalen por la espalda

En un callejón de langostinos,

Que vuelvan a coserle el ombligo,

Que le tapen con cemento-cola

La pituitaria, o va a esnifarse

Hasta al alcalde,

Que le den una fregona

Y un balde y lo pongan

A limpiar mazmorras

Su Sodoma y su Gomorra

Son demasiado incómodas.

David Omsk 01-2010

LA VIGA EN EL OJO AJENO

jun
15

Ves los corazones de columpio imbécil de los hombres,

su danza de músculo y sangre,

inútiles bajo la piel, la ropa,

máquinas caducas de ceniza y óxido,

y un himno derrotado clama al polvo

desde las baldosas líquidas,

amarillas más de polen que de huellas,

en una primavera a intervalos,

cada dos días invierno,

y entiendes su derrotado latir en las aceras,

intentando revertir el tiempo.

David Omsk 04-08.

Llenando el Hueco.

may
28

Intentando llenar el hueco, han surgido, Palíndromos de nadie refulgiendo

Ostentosos en el fosfeno de unos párpados cerrados,

Esencia última de una luz que no volverá más todavía existe,

Memorias de alpiste en el descarnado cráneo de un pájaro muerto

Y aún volando, observando desde lo alto cobardes erguidos

Como suricatos, auscultando el aire en busca de amenazas hereditarias,

A los más altos achaparrándose iguales a Stlaniks al llegar la noche Siberiana,

A las más guapas engordando, meras cerdas, en las corralizas del matrimonio,

A los declarados cuerdos tirar colillas al pasto, como retrasados mentales incendiando

Campos sólo porque el cine Americano recomendaba un cigarro después del sexo,

Las casas baratas desde lo alto, la frenética actividad de los barrios

Marginales durante la noche, descubriendo que la pobreza padece de insomnio,

He leído posado en una rama una frase escrita con spray rojo en la fachada

Del Ayuntamiento: “Sentado en una nube la urbe no parece tan perversa”

Y ha vuelto ha volar el pájaro, cicatrices de alas hendiendo el aire,

La delgada línea de la noche alzándose en armas contra el tiempo

En las periferias, perros de nadie mordiendo silencios

Germinando lentamente en ecos que, como todo, terminan por apagarse

Treinta aleteos más y habré llenado el hueco, trina el pájaro

A su sombra evanescente sobre el pavimento, que corre entre los coches

Y desaparece en los huecos lacrimógenos de las farolas al ganar altura.

Veintinueve aleteos y habré llegado a la Luna piensa el fantasma del pájaro

Y no hay nieves ni brumas mas transparentes que su deambular sonámbulo

Ese pretender y no poder porque la actitud se pudre y pierde

Una liendre en el cabello de un naufrago, un apreciar algo sin poder

Llegar a amarlo, una soledad a la deriva como la tuya

Feroz estroboscopia de nubes que no prostituyes

Porque no son tuyas y sin embargo te pertenecen,

Lejos de las aceras que lucen sus estandartes de orina en la esquinas.

Y de la hora feliz y sus mentiras embotelladas,

Veintiocho, veintisiete, veintiséis, veinticinco, veinticuatro,

Ya casi bastante lejos como para que no huela a hombre,

Los tejados solo labios implorando clemencia al cielo,

Apenas la incoherente mancha universitaria de un jueves por la noche,

Las mentiras para combatir el frío de los mendigos subiendo como humo

De los parques públicos, las copas de los árboles como ojos, allá abajo,

De donde te gustaría alejarte para siempre, te mientes y subes,

Subes como el sueño de un misántropo, veintitrés,

Que algarabía marítima, desordenó los matices del cielo y lo volvió todo negro,

Veintidós, veintiuno, ya no ves nada, ya no queda selva

Que puedan escrutar los leones negros de tus ojos, ya no queda oxígeno,

Caes, el desenlace era inevitable aprendiz de ICARO,

Veinte, diecinueve, dieciocho, dieciséis, quince, catorce, trece, doce,

Metros para llegar al suelo, once, diez, nueve, ocho,

Impacto inminente, sonido de sirenas, repiqueteo de campanas

En una iglesia cercana, siete, seis, cinco, cuatro,

El suelo acercándose, donde siempre estuvo, tres, dos, uno

Solo, sentado en el suelo, un pájaro de vómito entre las piernas.

David Omsk 02-2010