Palabras
dic28
Inventaba palabras, desde el otro mundo, no como suele entenderse éste, sino haciendo referencia, según su propio entendimiento, al otro, al que existe tras la ventana que da al mundo. Observando estrellas y ventanas desde su otra ventana y su otro mundo poblado de más estrellas, mundos y ventanas que en el otro que se filtraba a través de las rendijas de los ojos como la huella de una imagen perenne, impertérrita y nociva. Era eso de más allá como el huevo del limbo, a medio gestar y sin embargo volando como un ave adulta al final del verano; más he aquí lo insólito: ¿Era Él el que se asomaba o era el mundo el que se colaba por la ventana abierta? Una extraña puerta transparente entre dos paisajes siameses, ambiguos, idénticos y antagónicos reflejando las mismas historias distintas en los espejos imposibles. Era todo tú y yo, te dije, me dijiste, él, ella, ella, él, le dijo, o dijera, o dijeron, y al final todos callaban mientras la noche avanzaba avezada, sin remedio, con viento fresco entre ventanas y con estrellas o a pesar de ellas y ciertas voces invisibles hollaban con curiosidad, cómplices de historias ajenas, los oídos pródigos, sordomudos a su propia historia. La noria de la vida giraba sin engranajes aliviada de la canícula; casi por primera vez resultaba un placer formar parte de lo mismo, alienados e inertes como baldosas y cipreses derrotados y farolas y ladrillos y coches aparcados en batería, y ropa tendida bailando como un ejército que ha sobrevivido a ayer y aún tiene futuro, batallas aún por librar con la piel desnuda. Se aproximaba a la duda de estar cuerdo o abrazar sin ambages el invierno, y las palabras unas de otras en pos, sin cesar, se sucedían en una algarabía quieta y móvil, coherente y desordenada, abigarrada como un manjar improvisado en la cuchara del hambre o unos zapatos abandonados al borde del precipicio donde los listos fingían que soñaban, los hombres dormían y los poetas velaban al otro lado del mundo que era el vuestro y el suyo, tan igual, tan diferente… Cada fosa era una cuna, y el barrio tan callado esperando, persiana cerrada, a que algo ocurriera donde tan solo el silencio erraba con pasos sordos.
David Omsk 08-07.
