Escucha mi voz de misionero ciego,
mientras la sangre de los inocentes,
hace que cobren vida las estatuas
de idealistas bajo las balas
y los verás correr, evaporarse,
acosados por la jauría de su miedo;
incansables pretendientes de historias diferentes,
incapaces de soportar la sonrisa de los muertos.
Arde bajo mi mirada apasionada
de amante en guerra
asediando el castillo de las estrellas,
bien puede la luz ser un sótano húmedo,
¿estarás aquí cuando se apaguen los diamantes?,
¿te enfrentarás a tus miedos domésticos?
Los días de gloria de hoy
son ratas en la pared de mañana,
otra vuelta de tuerca al corazón
perdido en un libro interminable,
la caída del fantasma
en la sombra de los ejércitos del genio.
A veces la piel es la victoria del placer,
otras una carcasa que viaja sin retorno
a lo peor del alma humana
y pacta absurdos con el tiempo.
Veo mis ojos desde tus ojos,
marfil derretido de nubes
balanceándose en el cielo,
encima del abismo;
Mira el nihilismo y la negación de las sustancias
derramadas en si mismas
como una micción involuntaria,
como la derrota de un pueblo
que desconoce la inflexión.
La primera vez que cenamos juntos
detestabas la calma tras la tormenta,
pero llegaste a amar mi precocidad en todo,
la vida a borbotones y las hazañas físicas
hasta agotar la existencia
sin miedo a corromperte.
¿Has descubierto ya que soy tan duro
porque mis opiniones no son
compatibles con las del resto?
Escucha la voz del niño
que no entendía la mansedumbre
de las ovejas tras las cercas imaginarias,
ayúdame a comportarme como un perro;
Desde la caída, no necesito inventar enemigos,
entre la apariencia y la realidad
siempre hay venenos propios y extraños,
secuestros de la mente,
miel de avispas brillando
en la voz sin labios.
David Omsk
Exquisito Querido.
Muchas gracias, seguiré actualizándola!