La masa no es compacta,
está diseminada y sangrante,
y estalla colérica y hastiada,
ante tanto sufrimiento gratuito
y placer con cuentagotas.
El mosaico es poco prometedor,
ni siquiera sirve de puro insalubre,
para adornar las paredes ajadas
de ciertos WCS de Marruecos.
Todo está por hacer y nadie se pone.
¿De qué se queja pues el tigre insomne
a causa del estómago
si no empieza a merodear
por la angostura de hojas selváticas
en busca de una presa,
acaso hará falta
que un zorrillo le enseñe a cazar?
Hoy en día tanto naufrago
y tan pocas islas,
como peces en acuarios superpoblados,
incapaces de saltar afuera
por miedo a que se acabe el aire.
Miserables sueños de ofuscadas mentes,
la eternidad no os pertenece,
porque ni sabéis reír ni habéis mordido
la almendra amarga del llanto.
Y las voces extrañas de la sabiduría preguntan:
¿Para qué pretendes soliviantar
a semejante rebaño de tullidos?
Y lo más cerca del triunfo que está
la sien palpitante es una bala.
David Omsk 06-02