Ves los corazones de columpio imbécil de los hombres,
su danza de músculo y sangre,
inútiles bajo la piel, la ropa,
máquinas caducas de ceniza y óxido,
y un himno derrotado clama al polvo
desde las baldosas líquidas,
amarillas más de polen que de huellas,
en una primavera a intervalos,
cada dos días invierno,
y entiendes su derrotado latir en las aceras,
intentando revertir el tiempo.
David Omsk 04-08.